PEQUEÑOS GENERADORES DE HUMANISMO Y SOLIDARIDAD

PEQUEÑOS GENERADORES DE HUMANISMO Y SOLIDARIDAD

Los niños con discapacidad visual son generadores de humanismo y solidaridad. Hacen realidad la siguiente afirmación de Hellen Keller(1): "Lo mejor y lo más bonito de esta vida no puede verse ni tocarse, debe sentirse con el corazón".

Mi experiencia como educadora me enseñó que los niños generan humanismo y solidaridad

Sentí una pequeña mano sobre la mía que la condujo hacia el extremo inferior izquierdo del teclado y una voz infantil, dulce e interesada,  me preguntó: “Elvia, ¿con esta tecla?”

Amo profundamente mi ser de educadora, esta experiencia de acompañar el crecimiento, el desarrollo de las potencialidades de la persona. Ahora, ya avanzada mi trayectoria, tengo la oportunidad de enriquecerlo al  ser testigo del  avance que  logran niños con discapacidad visual y otras discapacidades asociadas, y al palpar que, en este proceso educativo,  no sólo ellos se transforman sino también las personas que estamos a  su  alrededor.

Desde hace poco más de once años, la Compañía de María, creyó que tenía mucho que aportar desde mi experiencia pedagógica y desde mi situación de discapacidad visual y me envió a colaborar en la Institución Helen Keller, Escuela mixta para el desarrollo integral del invidente, en Guadalajara, Jalisco, México. Se entendió también este envío como una forma de presencia de nuestra Provincia en situaciones necesitadas de que se les tienda una mano. 

La institución Hellen Keller

La Institución Hellen Keller trabaja para posibilitar el derecho a la educación a niños con discapacidad visual -sea ceguera o  baja visión- y con otras discapacidades como el espectro  autista, parálisis cerebral, etc.  Se  atiende a niños desde los 3 meses hasta los 15 años, en tres niveles: Educación Inicial, Preescolar y  Primaria, siguiendo  los planes y  programas oficiales del país y abordando  las áreas propias para la discapacidad visual y los ajustes adecuados  a  cada niño.

Nuestra misión es que los alumnos logren su dignidad, independencia e integración personal, familiar y social; cada pequeño se va integrando, poco a poco,  en escuelas regulares, según su necesidad y la de sus familias; algunos terminan la primaria y a partir de la educación media se escolarizan en escuelas regulares. Desde Helen Keller se ofrece apoyo y seguimiento a los  maestros de estas  escuelas.

Acompañar a los padres

Una tarea fundamental es acompañar a  los padres de familia en el proceso de aceptación de su hijo y  en el desarrollo de  habilidades y  competencias que les permitan ayudarles, creyendo en ellos y haciendo lo posible para que se valgan por sí mismos y  potencien  sus capacidades. Con este objetivo tenemos, en cada uno de los niveles, una escuela de padres y realizamos talleres de Braille, Abaco Cranmer… y todo lo que se va requiriendo. Estos procesos son precisos, complejos  y han de ser continuos. Como educadores resulta una experiencia fascinante, enriquecedora y  que impulsa a  la búsqueda constante.

Cómo se sostiene la escuela

La  escuela lleva 32 años prestando sus servicios; está a cargo de un Patronato que trabaja de manera gratuita y  desinteresada. No se recibe ayuda económica del gobierno por lo que hay que buscar arduamente fondos para su sostenimiento a través de donativos y proyectos. Para favorecer la responsabilidad de los padres de familia se les pide una mínima aportación, basada en los datos de un estudio socioeconómico. El 95 % de los niños que vienen a nuestro Centro tiene  condiciones socioeconómicas  que oscilan entre el nivel medio y  bajo.

La experiencia de los que trabajamos aquí

Los que tenemos la suerte de trabajar aquí, personal académico, administrativo o de apoyo, lo hacemos en equipo, somos “la familia Hellen Keller” y ponemos nuestro mejor esfuerzo, día a día, con entrega, alegría, profesionalismo y creatividad para que los niños y niñas estén contentos, se sientan confiados, vayan haciendo las cosas con la mayor autonomía y descubran el mundo con sus otros sentidos.

Cada día se vive  una sorpresa y  un desafío: identificar  los avances de los chiquillos, lo que aprenden, lo que descubren, lo que disfrutan y, a la vez, reconocer lo que aún les falta por conquistar, lo que tenemos que innovar para responder a los retos que continuamente se nos van presentando.

Los niños son capaces de generar humanismo y solidaridad

Otra vertiente de asombro es lo que los niños, en su sencillez, son capaces de generar de humanización y  solidaridad, de enseñanzas para la vida.

A nuestro proyecto con frecuencia se suman voluntarios que aportan su persona, talento, tiempo y, en ocasiones, ayuda material. También algunos universitarios hacen su servicio social en nuestra Institución. Estas prácticas no sólo apoyan el trabajo, también generan una dinámica de dar y recibir que va construyendo una sociedad más humana. Los pequeños logran que quienes tienen contacto con ellos se transformen internamente. Transcribo fragmentos del relato de algunas experiencias:

Lena Lantos, voluntaria austríaca, 19 años

¨Lo mejor y lo más bonito de esta vida no puede verse ni tocarse, debe sentirse con el corazón¨ Es, entre muchas cosas más lo principal que me enseñaron en mi año de voluntaria en Helen Keller. Estoy muy agradecida por la gran oportunidad de vivir esta experiencia de aprender, enseñar, disfrutar, convivir con los niños y el personal de esta escuela.

He querido colaborar para que los niños aprendan de una manera alegre y  constante y ellos a mí me han enseñado amor, amistad, paciencia, aprendizaje, respeto, tolerancia, dignidad y confianza, valores de H.K.

Ha  sido,  el mayor reto de mi vida y, al mismo tiempo, el  más bonito y satisfactorio”.

Fernanda Navarro, estudiante de Contabilidad, 23 años

He tenido la fortuna de realizar mi servicio social con niños extraordinarios, maestras y personal de Helen Keller. Han sido semanas de aprendizaje, pero sobre todo de amistad y cariño. He compartido un poco de mí con niños de diferentes edades y discapacidades, de los que he aprendido cosas nuevas, y espero que ellos hayan aprendido algo de mí.

Es un sentimiento inexplicable llegar al aula con los niños, que te reconozcan por la voz y se expresen con un abrazo.

La experiencia me ha convertido en una persona con mayor tolerancia, más empática, comprensiva y capaz de buscar soluciones a los problemas. No solo me llevo el cariño sino también el aprendizaje de que todas las cosas que nos propongamos se pueden lograr y de que no existe obstáculo que nos impida ser felices; los niños me han demostrado que se pueden enfrentar las cosas con la mejor sonrisa posible. Sin duda alguna, puedo decir que la que se lleva un mayor aprendizaje de esta experiencia soy yo”.

Vivencias generando humanismo y solidaridad

Hasta ahora nuestra escuela era una vivienda adaptada de la mejor manera posible, pero que no respondía a las necesidades. Este curso estrenamos un edificio magnífico, construido ex profeso para la situación de los chicos. Se contaba con un terreno que hacía varios años nos habían donado, pero no teníamos medios para poder construir. Y, una vez más, se genera el milagro de la solidaridad: una empresa de Jalisco que produce materiales de iluminación y que uno de sus slogans es “Iluminar lo que más quieres”, desde su determinación de ser una empresa socialmente responsable, buscaron personas a las que sus productos no puedan iluminar y eligieron a  los niños de H.K. Junto con sus proveedores se proponen construir una escuela que ilumine la vida de estos niños y sus familias. Nuestro sueño por largo tiempo es ya hoy realidad.

Brotes de humanismo y solidaridad gracias a estos pequeños

En este mundo tan mercantil y consumista es todo un signo que haya personas que destinen un capital importante para atender a un sector vulnerable de la sociedad. Estos pequeños “generadores de solidaridad” con sus deseos de aprender, con su diario disfrutar y  luchar por integrarse a un mundo cada vez más visual, hacen posible estos brotes solidarios que alimentan la esperanza de que se puede lograr un mundo más humano y  justo.

Para mí, estar, como educadora de la Compañía de María en este espacio, es una experiencia que me motiva  a  no quedarme en lo conocido y lo confortable, me ayuda a  integrar mi propia discapacidad visual, es  impulso para salir de mí, para  buscar formas nuevas de servicio, me abre a acoger con serenidad lo diferente… me posibilita encontrarme, agradecida y  gozosa,  con el Dios de la Vida en la vida…

ELVIA GUERRA JIMENEZ

Religiosa de la Compañía de María. Provincia de México. Licenciada en Psicología. Coordinadora pedagógica de la Escuela Hellen Keller, Guadalajara, Jalisco. Julio 2019.

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(1) Hellen Keller, (1880-1968)  escritoraoradora y activista política estadounidense, fue la primera persona sordociega que obtuvo un título universitario. Filántropa destacada, recaudó dinero para la Fundación Americana para Ciegos. En 1924, se apartó de la actividad política para enfocarse en la lucha por los derechos de las personas con discapacidades y realizó viajes por todo el mundo ofreciendo conferencias. Se le considera en un ejemplo de superación y coraje y un símbolo de la lucha por los derechos de personas con discapacidad.

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