EXTENDIENDO LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

EXTENDIENDO LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

Cada año, grupos de estudiantes comienzan las clases después que sus compañeros porque las escuelas no están seguras de dónde ubicarlos. Los administradores y maestros a menudo pasan las primeras semanas de curso decidiendo dónde ponerlos. Puede llevar casi un mes y, a menudo, los estudiantes con discapacidades se quedan en casa. Y aunque tienen derecho a estar en el aula, tienen derecho a una educación, también tienen derecho a encontrar la mejor opción para ellos.

Hacer realidad este derecho plantea desafíos importantes. El cierre de instituciones para personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo significa que estos estudiantes asisten a las mismas escuelas que sus compañeros de desarrollo típico. Pero esto no garantiza la inclusión. Algunos estudiantes con discapacidades pasan parte o todo el día en clases separadas. Y no deberíamos tener dos sistemas de educación bajo un mismo techo. Debe ser educación para todos, y las necesidades de todos deben satisfacerse en un entorno inclusivo.

Crear ese entorno requiere más que financiación o repensar el plan de estudios y las ubicaciones en el aula. Significa que los maestros deben cambiar no solo cómo enseñan, sino cómo ven a sus estudiantes y a sí mismos.

Radiografía de la situación

La educación especial suele recibir apoyos de las más altas instituciones estatales. Un tribunal en Canadá, por ejemplo, declaró que "la educación especial adecuada no es un lujo prescindible. Para las personas con discapacidades graves de aprendizaje, es la rampa que les da acceso al compromiso legal a la educación que reciben todos los estudiantes (…)". Y, financieramente, los gobiernos apoyan la educación de estudiantes con discapacidades.

Pero los estudiantes no están completamente incluidos. Si una clase inclusiva en la escuela de su barrio no está disponible, los estudiantes necesitan transporte escolar hacia a una escuela que disponga de tal aula. Otras veces, los estudiantes son enviados a casa porque las escuelas no pueden apoyarlos: casi la mitad de los directores de escuelas primarias y el 40 por ciento de los directores de escuelas secundarias encuestados informaron que pidieron que un niño con necesidades especiales fuera enviado a casa de la escuela durante todo o parte del día. A veces, estas decisiones se tomaron con los padres. La seguridad fue la razón más común. En las escuelas primarias, la segunda justificación más común fue la falta de recursos adecuados.

En algunos lugares, se están cerrando clases específicamente para estudiantes con discapacidades. Comenzaron a eliminarlas hace varios años. Menos padres estaban inscribiendo a sus hijos en las clases la solución pasa por contratar celadores que trabajan con los maestros para ayudar a incluir a todos los estudiantes en el aprendizaje en el aula. Los celadores se reúnen con un maestro específico una vez por semana durante un semestre o durante todo el año escolar y se vuelven parte de la comunidad escolar.

Expectativas

Eventualmente, las leyes establecen cómo se implementará la educación inclusiva. Dicen, grosso modo, que no debe haber clases o programas separados y autónomos específicamente para estudiantes con dificultades de aprendizaje o de comportamiento. Se espera que los estudiantes, en general, sean incluidos en el entorno de aprendizaje común.

Esta expectativa surge, en parte, de la creencia que las personas con discapacidad pueden y deben contribuir a sus comunidades. A menudo, esto significa trabajos. La mayoría de las leyes de educación enumeran la contribución a una economía "próspera y sostenible" como uno de los propósitos clave de la educación.

Sin embargo, esa no es una opción para todos. Existen casos de trastorno del espectro, de parálisis cerebral grave o trastornos genéticos extremadamente raros. Algunos son alimentados por tubos. Muchos no pueden hablar. Muchos seguirán usando pañales cuando tengan 30 años. Algunos son agresivos. No sería seguro si asistieran a clases con sus compañeros de desarrollo típico. Por eso, la inclusión debe hacerse de manera responsable, con el apoyo adecuado, en el ambiente adecuado.

El apoyo es clave

El apoyo es fundamental para la educación inclusiva. Los profesores necesitan apoyar a sus estudiantes. Scott Thompson, maestro de 5º y 6º grado en una escuela de la Columbia Británica en Canadá, con 13 años de experiencia, ha enseñado a estudiantes con trastorno del espectro alcohólico fetal, trastorno del espectro autista y pérdida significativa de la visión. Recientemente tuvo un estudiante que padecía un trastorno del espectro autista y tenía dificultades con las habilidades motoras. Algunas actividades de la clase debían modificarse para que este alumno no se sintiera demasiado frustrado para trabajar.

Dice Scott: "Con cualquier estudiante, averigua cuáles son sus fortalezas, cuáles son sus debilidades y las formas en que puedes ayudarlo a tener éxito, ya sea que se definan tradicionalmente como un estudiante regular o un estudiante con necesidades especiales”.

Tener un estudiante con una necesidad especial puede poner nerviosos a los maestros. Si no creen que pueden enseñar bien al estudiante, es posible que se resistan más a tenerlos en sus clases. Los sistemas educativos solo pueden aumentar la ansiedad. Los maestros a menudo se sienten presionados a tener diferentes lecciones para cada estudiante: a algunos de los profesores se les hace creer que tienen que enseñar a cada estudiante en su propio plan de estudios. Esto puede ser particularmente problemático para los maestros de secundaria que, a diferencia de los maestros de primaria, no están con los estudiantes durante todo un día. Esto significa que un maestro podría ver a más de cien estudiantes al día, y es "totalmente loco" que los maestros piensen que necesitan desarrollar planes de lecciones separados para cada estudiante.

Esta expectativa solo causa más estrés. Parte del problema radica en el sistema educativo. Si un estudiante no puede tener éxito en las pruebas estandarizadas, los maestros pueden temer que esto se refleje mal en su capacidad para enseñar.

Conclusión

Es necesario enseñar a los maestros a planificar las lecciones teniendo en cuenta las necesidades de todos. A menudo, las escuelas de magisterio no ofrecen suficiente instrucción sobre cómo enseñar a los estudiantes que no son promedio.

Pero, de alguna manera, tener un alumno con discapacidad es una ventaja para el maestro. Cuando un estudiante tiene una necesidad especial definida, los padres, terapeutas y otros profesionales a menudo tienen consejos sobre cómo enseñar mejor a ese estudiante, aunque para algunos maestros, puede hacer que la inclusión de estudiantes con discapacidades del desarrollo sea aún más desafiante.

Las escuelas inclusivas pueden ayudar a construir sociedades inclusivas. Los padres y empleadores del mañana son los estudiantes de hoy. Las personas que pasan por nuestro sistema educativo también deben comprender lo que una sociedad inclusiva significa. Los estudiantes que asisten a clases con un estudiante que tiene una discapacidad pueden tener más probabilidades de interactuar más con ellos en el futuro.

Para que eso suceda, necesitan aprender a ser buenos amigos. Las graduaciones pueden ser una fuente de orgullo y dolor para los padres. Aunque se alegran de que su hijo esté parado en el escenario con el resto de su clase, a veces se sienten tristes cuando se dan cuenta de que nunca recibieron una invitación a una fiesta de cumpleaños.

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