EL APRENDIZAJE COOPERATIVO HACE MEJORES PROFESORES

EL APRENDIZAJE COOPERATIVO HACE MEJORES PROFESORES

El aprendizaje cooperativo puede cambiar el panorama presente. El mundo de hoy es uno de gratificación instantánea. No reflexionamos, buscamos en Google. No conversamos, enviamos mensajes de texto. E incluso hemos perdido la magia del «día de dibujos animados» del sábado al mediodía después del telediario, ya que los dibujos animados están disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana…

imagen de niños haciendo trabajo cooperativo.

EL PAPEL DEL APRENDIZAJE COOPERATIVO

Entonces, cuando los educadores nos sentimos frustrados porque un niño no responde de la manera que esperamos, a veces es porque nuestro marco de referencia es muy diferente al suyo. Aun así, debemos preparar a nuestros estudiantes para un mundo que continuará cambiando pero que, con la misma seguridad, seguirá requiriendo habilidades ancestrales como la comunicación, la colaboración y el trabajo en equipo. Aquí es donde el uso del aprendizaje cooperativo puede cambiar nuestra manera de enseñar.

Muchos docentes hemos tenido experiencias con el trabajo en grupo y encontramos que una persona hace todo el trabajo mientras que los demás conversan amablemente y lanzan algunas frases positivas. O quizás ha estado en un grupo más estructurado en el que se asignaron roles, pero el peso del trabajo no se compartió por igual. Por ejemplo, mientras tú haces toda la investigación y la redacción, otro es el «cronometrador». No parece justo, y eso es porque no lo es. El aprendizaje cooperativo, como pronto descubriremos, NO es un trabajo en grupo.

¿QUÉ ES EL APRENDIZAJE COOPERATIVO?

El aprendizaje cooperativo eficaz se basa en unas pocas premisas simples: interdependencia positiva, responsabilidad individual, participación equitativa e interacción simultánea.

La interdependencia positiva significa que mi éxito requiere que tú también tengas éxito. A menudo caemos en la trampa de crear una interdependencia negativa, donde el éxito de uno se basa en el fracaso del otro, o al menos en la falta de éxito. Pero aprender a trabajar en equipo es una habilidad para la vida, y con eso en mente, queremos permitir oportunidades en las que los estudiantes aprendan a operar en equipo.

La responsabilidad individual elimina a un estudiante que se esconde detrás del trabajo de los demás. Al mismo tiempo, las aportaciones de los estudiantes deben ser de igual naturaleza. De hecho, los roles pueden variar de una estrategia a otra, pero no puede haber uno que se escaquee mientras los demás hacen la mayor parte del trabajo. Por último, debe haber una interacción simultánea.

La clave: escuchar

Cada estudiante está trabajando simultáneamente entre sí en todo momento. Por supuesto, a veces esto es escuchar activamente, pero como cada estrategia es responsable, esto debe distinguirse de la escucha pasiva que a menudo vemos que tiene lugar incluso durante nuestra mejor instrucción para toda la clase.

Cuando se utilizan estrategias que emplean esta filosofía, también tenemos el beneficio de una verdadera diferenciación de instrucción. Como maestros, se nos dice constantemente que necesitamos encontrar formas de diferenciar nuestra instrucción para que podamos satisfacer las necesidades de todos los estudiantes en sus distintos niveles. Esto puede ser abrumador cuando la realidad es que solo somos uno y entre 25 y 30 estudiantes.

¿Cómo podemos llegar a cada estudiante en su nivel de comprensión? ¿Y cómo podemos hacer esto mientras los desafiamos simultáneamente con un pensamiento de nivel superior? Pues cuando un maestro usa enfoques de aprendizaje cooperativo y asigna roles a los estudiantes que los desafiarán como individuos, está diferenciando la instrucción. Así de sencillo…, y así de difícil. ¿Cómo aplicarlo a la clase? He aquí un par de estrategias.

Entrenador de grupo para fomentar el aprendizaje cooperativo

En primer lugar, aunque se puede hacer ajustes para adaptarse a cualquier entorno de aula, colocar a los alumnos sentados en equipos de cuatro. No se dan cuenta, pero están sentados de manera heterogénea por su nivel de habilidad (alto, medio-alto, medio-bajo y bajo). No todas las estrategias dependen de agrupaciones heterogéneas, pero algunas funcionan mejor de esta manera. Si estamos enseñando un proceso con una estrategia definida, podemos usar la estrategia del «entrenador de grupo».

Definida de manera simple, esta estrategia requiere que un estudiante «enseñe» al otro el proceso, mientras que simultáneamente el segundo estudiante está «entrenando» al primero. La tarea se coloca entre los dos estudiantes y el primero comienza con la explicación paso a paso de la resolución de la tarea, con énfasis en el uso del vocabulario adecuado.

El «entrenador» está observando activamente, corrigiendo cuando sea necesario y apoyando el éxito del primer estudiante. Luego, los roles se invierten. Todos sabemos que el aprendizaje más eficaz tiene lugar cuando uno enseña a otro. Esta estrategia se toma en serio esta creencia. Las áreas de contenido como matemáticas, gramática y método científico son adecuadas para este enfoque.

Preguntas y respuestas para fomentar el aprendizaje cooperativo

En aquellas situaciones en las que se revisa un concepto o se hacen preguntas de causa y efecto de nivel superior, se puede usar una estrategia llamada «Preguntas y respuestas». Esto utiliza a los cuatro estudiantes del grupo. Por turnos, un estudiante inicia la discusión durante un período de tiempo determinado. Los otros estudiantes escuchan activamente y hacen preguntas abiertas si el estudiante se queda en silencio. Cuando se acabe el tiempo, es el turno del próximo estudiante. Pueden agregar información adicional o basarse en la primera. No se les permite responder simplemente con «estoy de acuerdo» o «eso es lo que iba a decir». Si eso ocurre, los otros estudiantes insisten para que expliquen por qué responden así.

Cuando todos hayan tenido su turno, se puede hacer la pregunta a la clase y asegurarse de que la comprendan eligiendo al azar a unos pocos estudiantes para responder o haciendo que los grupos decidan una respuesta final para compartir. ¿En qué se diferencia esto del enfoque tradicional de «hago una pregunta y pido a un alumno que responda»? Simple, en el escenario tradicional el docente plantea una pregunta y espera que todos los estudiantes estén pensando en ella, y luego pide a un estudiante que responda. Con esto, sólo aseguramos que al menos un estudiante participa activamente.

Por el contrario, al utilizar la estrategia de aprendizaje cooperativo, se garantiza que todos los estudiantes participen activamente en la reflexión sobre la pregunta, incluso si solicitamos a uno que responda para guiar la discusión en clase. Y consideremos esto: cualquier estudiante al que se llame tendrá la seguridad de saber que su respuesta se basa en escuchar al resto de su grupo. Ya no existe el miedo a la participación porque un alumno no confía en la respuesta. Esta estrategia en realidad genera confianza.

Conclusión

Esto nos lleva de vuelta al punto de partida de que los estudiantes de hoy son diferentes a nosotros. En una época en la que las personas se comunican por correo electrónico y mensajes de texto, los niños a menudo no tienen las habilidades de comunicación verbal, contacto visual, reconocimiento del tono y lenguaje corporal. Nosotros, como adultos, a menudo pensamos, «ellos saben más que eso» cuando un estudiante pone los ojos en blanco o mira al suelo mientras habla contigo, pero la verdad es que a veces, honestamente, no es así.

Los estudiantes de hoy no siempre tienen ese conjunto de habilidades que nos parece que todos deberían tener naturalmente. El uso adecuado del aprendizaje cooperativo aborda esta habilidad que falta. Y como consecuencia de ello, encontramos que promueve una mejor gestión del aula. Los estudiantes se portan mal con menos frecuencia ya que sus necesidades se tratan a lo largo del día. Los estudiantes que buscan atención, reciben atención. Los estudiantes que quieren control, sienten que tienen más control sobre su aprendizaje, y los estudiantes que simplemente no saben cómo comportarse socialmente, aprenden cómo comportarse en un mundo social.

Utilizar este enfoque no requiere tiempo adicional porque no reemplaza ningún contenido; es solo una estrategia para enseñar el plan de estudios. Y después de sentirnos más cómodos con él, descubriremos que encaja perfectamente con lo que estamos enseñando. Si perseveramos en el aprendizaje cooperativo veremos cómo nuestros alumnos mejoran año tras año. Y también descubriremos que tenemos muy pocos problemas de comportamiento con los que lidiar.

¿Es esta la respuesta a todos los problemas en el aula? Ni siquiera cerca. No existe una solución única para todos los obstáculos que enfrentamos en la educación. Y siempre hay excepciones, ya que los niños son individuos y tienen necesidades individuales. Pero este enfoque mejora enormemente su aprendizaje, crea un aula segura y productiva, llega a los estudiantes en una variedad de niveles y, al final, nos transforma en un mejor maestro.

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Profe
Profe
Responder a  Ángel Jiménez
8 meses hace

Pero tienes alumnos con discapacidad en tu clase?